El Canal Huergo y después… el decreto 949/20

Córdoba, Argentina, 5 de abril de 2021 • Roberto A. Ferrero

 El Canal Huergo era un gran proyecto hidráulico netamente nacional: una vía fluvial artificial diseñada en 1888 por el eminente ingeniero argentino Luis A.Huergo. Este canal, que contó con el apoyo explícito del Presidente Juárez Celman y de su hermano Marcos, gobernador de Córdoba entonces (1888-1890), tendría 453 kilómetros de longitud, se alimentaría con las aguas del futuro Dique San Roque (en construcción entonces) y de los ríos cordobeses, y comenzaría en la misma ciudad de Córdoba, convertida así en gran puerto mediterráneo. Desembocaría en el rio Paraná, 34 kilómetros al norte de la localidad de San Lorenzo, donde setenta años antes San Martín batiera a los españoles.

 Enemigo de las cales argentinas producidas por Bialet Massé en nuestra provincia, a las que había vetado desde su cargo de Director del Departamento de Ingenieros Civiles de la Nación para favorecer la importación del cemento portland inglés, el Ingeniero Guillermo White lo era también de los planes del ilustre profesional a cargo del proyecto, así que el 22 de Junio de 1889 le hizo una visita “oficiosa” y “me aconsejó -recordaría Huergo- que no me ocupara más de puertos, y me dedicase a ferrocarriles u otros objetos de la profesión”. Por supuesto, Huergo, patrióticamente, desoyó al agente inglés e insistió en sus propósitos.

 El proyecto fue aprobado por la Legislatura de Córdoba el 30 de julio de 1889 y el Congreso nacional le otorgó un subsidio de $ 50.000 para la realización de los estudios de factibilidad. Este proyecto, calificado de “prodigioso” por Pedro Luro, diputado bonaerense, ponía en serio peligro a la hegemonía de las empresas ferroviarias en el transporte de carga, obligándolas a reducir en un tercio sus tarifas y conservando en monopolio sólo el transporte de pasajeros. Pero la oportuna caída de Juárez Celman en 1890 aventó la amenaza.

 Más el proyecto del Ingeniero Huergo era tan serio y realizable que los franceses, compitiendo con los ingleses para penetrar la economía argentina, se interesaron en su concreción en 1892. El Ingeniero Esteban Dumesnil, que ya había estado antes en el país, examinó los planos y presupuestos de Huergo y conforme con ellos, organizó en Francia una unión transitoria de empresas capitalistas (un “sindicato”, se decía entonces) para financiar el canal y obtener la concesión para su explotación comercial. Pero un informe falaz del falso “ingeniero” Federico Stavelius (comisionado por el Presidente Carlos Pellegrini, enemigo de Juárez) del 6 de Agosto de 1892, asegurando mentirosamente que el Dique San Roque tenía grietas que lo amenazaban de destrucción, retrajo a los inversores franceses, hasta entonces bien dispuestos.

 En 1897, el diputado nacional juarista Tristán Almada reflotaría el proyecto en la Cámara baja, con igual suerte. También quedaría en la nada la tentativa conjunta, ya en el Sigo XX, de los gobiernos de Santa Fe y Córdoba para construir el Canal, a pesar de que en “la segunda gobernación de Cárcano (1925-1928) -dice Félix Torres- llegó a firmarse un acuerdo para la ejecución conjunta de las obras”.

 Los ingleses sabían muy bien de la efectividad de los canales y los bajos costos que su uso implicaba, ya que tenían una larga experiencia en el tema. Desde 1755 había comenzado en Inglaterra la construcción de una gran red de canales, ramificada en todas direcciones, acompañada de casi dos mil millas de ríos navegables, que habían abaratado notablemente los fletes internos. Por eso las empresas ferroviarias británicas veían con muy malos ojos el Canal Huergo.

 Y después…

 En esa línea de grandes obras hidráulicas, en los años ’90 pasados los profesionales de la Cátedra de Obras Hidráulicas de la Facultad de Ciencias Exactas, Física y Naturales de nuestra Universidad de Córdoba (los ingenieros Luis Alberto Braseras, Raúl Actis y Luis Alberto Villuria), trazaron en detalle los planes para efectivizar el “Canal de la Pampa Húmeda”, otra magna construcción fluvial que arrancaría en la localidad de Arroyito y se dirigiría directo al sur, alimentado por las aguas de los ríos Segundo, Tercero y Cuarto hasta llegar a General Villegas, en la Provincia de Buenos Aires. Aquí torcería hacia el sur-este, atravesando todo su territorio, hasta desembocar en un puerto de aguas profundas en la bahía de San Borombón o en el de La Plata o Punta Médanos. Serían 1.083 kilómetros de aguas derivando la producción de toda la pampa húmeda con una reducción considerable del costo del flete para los productores agropecuarios. Braseras explicaba en 2017 – ¡y habían pasado 24 años sin hacerse nada!- que mientras una tonelada transportada por camión costaba entonces 35/40 dólares, llevada por el Canal sólo sería de 6 dólares. El sistema operaria con grandes barcasas de hierro de fondo plano, que permitirían cargas de hasta 400 toneladas cada una, mientras que ese mismo tonelaje necesitaría 15 camiones. El costo de construcción de la nueva vía fluvial, por km., sería igual al de una autopista, ya que un camino tiene el corte de un trapecio convexo, mientras que el canal proyectado tiene el mismo corte pero cóncavo: una ruta asfaltada invertida. Tendría 3 mts. de profundidad y 25 de ancho y “24 exclusas para ir nivelando la reducción de altura a medida que se acerca al mar”. La obra, aparte de reducir enormemente el flete, permitiría racionalizar las inundaciones de las zonas inundables de la pampa, escurriendo esas dañinas aguas hacia el Canal, y disminuiría la contaminación ambiental, pues un convoy de cuatro barcasas emplearía un solo motor para desplazarse, ayudado por la pendiente natural de la llanura atravesada.

 Desgraciadamente, nada se ha hecho respecto a este gran proyecto. Él ya no compite con los ferrocarriles ingleses como habría hecho antaño el Canal Huergo, pero no hay dudas que intereses muy poderosos se verían afectados: empresas viales y de peaje, fábricas de camiones, sindicatos y patronales camioneras, destilerías de nafta y gas, etc. ¿Será por eso que ha pasado más de un cuarto de siglos sin que los patrióticos proyectos de Braseras, Actis y Villuria nunca fueron llevados a la práctica?

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