Desmontando la mentira partidocrática

Argentina, 1 de diciembre de 2021 • Horacio Finocchio

La mejor representación espacial del régimen político liberal-partidocrático que necesita el capitalismo para vehiculizar su reproducción es la “campana de Gauss”. Una amplia área central  ocupada por dos fuerzas políticas: una de centroizquierda y otra de centroderecha. En nuestro caso, una es Todos y la otra es Juntos. En un extremo, una minoría de izquierda, y en el otro extremo, una minoría de derecha. En nuestro caso, son el FIT y los “libertarios”, respectivamente.

Sería equivocado concluir que todas estas fuerzas “son lo mismo”. Justamente, su funcionalidad para la estabilidad del régimen vigente deriva del hecho de que no sean “lo mismo” (o al menos que no lo parezcan). Sin embargo, forman parte de lo mismo. Todas y cada una de ellas son necesarias para mantener a los “actores sociales” atrapados en la jaula partidocrática.

En este sentido, todas son conservadoras (contribuyen a conservar tanto el régimen partidocrático instaurado en 1983, como el sistema económico-social capitalista semicolonial). Un proceso revolucionario, por su carácter disruptivo, las destruiría en su conjunto.

La construcción de los resultados electorales por parte del régimen es una prueba de lo que se viene diciendo. Nos informan que Juntos obtuvo 41,72% de los votos y Todos obtuvo 33,64%. En los extremos, el FIT obtuvo 5,41% y Libertarios casi 4%. (Hay un resto de partidos provinciales).

Sin embargo, este armado discursivo-institucional sólo puede sostenerse ignorando datos que revelan su contenido sustancialmente antidemocrático.

El padrón electoral es de 34.742.150 personas. Quienes no participaron del show electoral y quienes participaron votando en blanco o anulando su voto, suman 11.069.657. Es decir, el 31,86% del padrón electoral. Un porcentaje superior al de cada una de las fuerzas participantes: 28,42% JUNTOS, 22,91% TODOS, 3,68% FIT, 2,86 los “libertarios”.

Esto significa que el conjunto de fuerzas partidocráticas que ocupa el 100% del espacio en la “campana de Gauss”, se reduce a un 55% del espacio si consideramos a los más de 11 millones de compatriotas que se autoexcluyeron o fueron excluidos del juego electoral.

Dicen que de los laberintos se sale por arriba. Del régimen liberal partidocrático que aprisiona a las fuerzas sociales que podrían alumbrar una sociedad diferente, superadora de las miserias capitalistas, también se sale “por arriba”. Mejor sería decir: se sale “por abajo”, porque “abajo” están los millones de explotados y oprimidos que deben convertirse en el sujeto social que nos rescate de este presente oprobioso que se prolonga más allá de lo esperable.

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