Venezuela: la Revolución Bolivariana en su hora más crítica

Una revolución avanza “democratizando” el campo propio, pero disciplinando con rigor el campo enemigo, sin limitar su acción a lo que indican las buenas maneras de las “formas demoliberales”. Esto se llama Revolucionar la Revolución. Y si Venezuela no lo hace, su suerte estará echada y Maduro deberá prepararse para firmar su derrota entregando el mando a algún Macri venezolano.

VENEZUELA 08-12-15-jm

Walter Blanco •

El resultado que arrojaron las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre en Venezuela constituye un duro golpe para las fuerzas populares y antiimperialistas de América Latina. Según las primeras informaciones, la oposición de Derecha, donde alrededor de 30 organizaciones confluyen en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), obtuvo alrededor del 60% de los votos, contra un 40% del chavismo agrupado en el PSUV. Esto le permitirá contar con una mayoría en el Congreso unicameral desde donde podrían lanzar una ofensiva política dirigida a destituir a Maduro e imponer el triunfo definitivo de la contrarrevolución.

Ciertamente, luego de casi 17 años de Revolución Bolivariana y cerca de 30 procesos eleccionarios en los que el chavismo salió exitoso, el resultado 40-60 no constituye ninguna tragedia mayúscula: el “núcleo duro” de la Revolución Bolivariana sigue firme, aunque su capacidad hegemónica haya sido  seriamente dañada. Pero sin dudas que se trata de un severo llamado de atención. Desde hace años el proceso revolucionario se encuentra atravesado por la parálisis y la degradación burocráticas. Desabastecimiento, carestía, delincuencia y corrupción en las esferas oficiales son males unánimemente reconocidos. Estos fenómenos son moneda corriente en las sociedades capitalistas administradas por los representantes de las clases dominantes, pero resultan inadmisibles cuando un Frente Nacional y Antiimperialista pone en marcha un proceso emancipatorio. Urge entonces desentrañar las causas que los generan y proceder  de inmediato a su rectificación.

UNA REVOLUCIÓN QUE NO AVANZA, RETROCEDE

Eduardo Aliverti, enviado del diario Página/12 a Venezuela, expresó lo siguiente: “Al contrario de lo que se cree, los medios de producción (en Venezuela) están en manos de oligopolios privados y el Estado cuenta bastante poco a la hora de controlarlos”. Menciona como ejemplo al Grupo Polar, del empresario Lorenzo Mendoza, que controlaría la producción y distribución de alimentos. Compatible con esta reveladora afirmación es la reiterada denuncia del presidente Maduro y los dirigentes chavistas, que responsabilizan a los dueños del poder económico por el desabastecimiento, la especulación y la carestía. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿qué otra cosa puede esperarse de los capitalistas o de la burguesía comercial? ¿Acaso que sacrifiquen sus intereses materiales en el altar de una revolución de contenido nacional y popular? La denuncia de los dirigentes chavistas suena tan ingenua como la de la presidenta Cristina Fernández cuando se lamentaba públicamente de que quienes “se la llevaron en palas” durante 12 años de gobierno kirchnerista no la retribuyesen dándole su apoyo.

Que luego de casi dos décadas de desenvolvimiento la Revolución Bolivariana no haya podido (¿o querido?) expropiar a la burguesía ni nacionalizar y socializar los medios de producción y de cambio, está indicando dónde se encuentra el núcleo del problema. La Revolución que no avanza, indefectiblemente retrocede. Es una ley de la historia, y de allí que tanto Marx como Trotsky hayan hablado del carácter “permanente” de las revoluciones. El resultado de las elecciones del 6 de diciembre, en las que una porción significativa del campo popular no acompañó al chavismo y permitió de ese modo el triunfo de la Derecha, indica que la Revolución está retrocediendo y que necesita urgentemente un nuevo impulso.

CONTRA EL FETICHISMO DEMOCRATISTA, REVOLUCIONAR LA REVOLUCIÓN

Pero ¿de dónde provendrá ese nuevo impulso? Obviamente, son los propios compañeros venezolanos quienes deberán encontrar la respuesta, y lejos de nosotros la intención de aleccionarlos cual maestros ciruela. Sin embargo, algo podemos apuntar. El propio Aliverti, como al pasar, escribió que “el proceso venezolano está limitado por las formas demoliberales”. Abonando la misma idea, el politólogo “de izquierda” Atilio Borón se preguntó: “¿Hasta qué punto se pueden organizar  ‘elecciones libres’ en las condiciones existentes en Venezuela?”

Tanto Aliverti como Borón son viejos adversarios del “autoritarismo” y cultores de la “democracia”. Borón, por ejemplo, desconfió de la irrupción política de Hugo Chávez por su condición de militar y por sus contactos iniciales con sectores del nacionalismo “carapintada” en Argentina (recordemos, de paso, que sólo la Izquierda Nacional apoyó de entrada a Chávez, cuando el resto de la izquierda argentina le daba la espalda tildándolo de “fascista”). Pero la persistencia de la evidencia derrota hasta los prejuicios más acendrados: las “formas demoliberales”, es decir, el sistema de reglas políticas que rige las disputas entre clases y sectores sociales con intereses contrapuestos en las sociedades capitalistas, no es “neutral”, sino que existe para garantizar la preeminencia de los unos sobre los otros. Es casi una obviedad decirlo: las reglas que presiden el funcionamiento de la vida política tienen como objetivo garantizar la reproducción del statu quo, y no “revolucionarlo”. La ideología “democratista” (y “derechohumanista”) que se ha extendido como epidemia entre las fuerzas populares en lo que va del siglo XXI constituye un severo obstáculo a las posibilidades de desplegar las potencialidades revolucionarias de los procesos nacional-populares. Una revolución avanza “democratizando” el campo propio, pero disciplinando con rigor el campo enemigo, sin limitar su acción a lo que indican las buenas maneras de las “formas demoliberales”. Esto se llama Revolucionar la Revolución. Y si Venezuela no lo hace, su suerte estará echada y Maduro deberá prepararse para firmar su derrota entregando el mando a algún Macri venezolano.

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