Sin política antiimperialista, reclamar por Malvinas es retórica vacía

Por Horacio da Silva •

SegNac1La presidenta Cristina Fernández aseguró durante el acto conmemorativo del 31 aniversario del desembarco de las fuerzas argentinas en Malvinas, que “las cosas no van a poder mantenerse así por mucho tiempo. Es demasiada incongruencia, demasiada inconsistencia”. En verdad, si es por la política que lleva adelante el gobierno argentino frente a la ocupación británica de las Islas, “la cosa” puede mantenerse por tiempo indefinido. ¿Acaso las potencias imperialistas se preocupan por la congruencia o la consistencia de sus acciones cuando organizan sus incursiones colonialistas y militaristas en las naciones de la periferia? Si tuviese dudas al respecto, sería bueno que la presidenta se fije en Irak, Afganistán, Libia, Siria, por nombrar las historias más recientes.

El gobierno debería saber que los reclamos ante la ONU y la solidaridad manifiesta de los países latinoamericanos no son suficientes para hacer retroceder el interés colonialista de Londres, tanto en Malvinas como en la Antártida. Cristina Fernández también afirmó que “hoy la Argentina no tiene enemigos”. ¿Cómo califica entonces a la potencia que ocupa parte del territorio argentino, ha militarizado el Atlántico Sur y se apropia de las riquezas naturales, que son patrimonio nacional?

La cuestión del colonialismo no puede abordarse seriamente desde una abstracta enunciación pacifista, sino a partir de una formulación antiimperialista que materialice la retórica mediante medidas que se correspondan con la naturaleza del conflicto, tales como por ejemplo la denuncia del Tratado de Madrid, por el que selló la paz en condiciones de sometimiento del país; la derogación del “Tratado para la promoción y protección de las inversiones británicas”; la confiscación de los bienes de las empresas inglesas radicadas en el país, cuyos negocios se vinculen con la explotación petrolera en Malvinas.

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