Reforma a la ley de riesgos laborales Las patronales están de fiesta

Por Osvaldo Calello •

Movobrero3El gobierno consiguió hacer aprobar una reforma a la Ley de Riesgos de Trabajo de inspiración crudamente patronal. Si hubiera dudas sobre la naturaleza de la iniciativa, basta tener en cuenta las siguientes manifestaciones: la reforma fue aprobada en Diputados por el oficialismo, con el apoyo de la bancada derechista del PRO; el titular de la UIA, Ignacio de Mendiguren, y el presidente de la cámara que agrupa a los bancos de capital nacional, Jorge Brito, fueron los lobistas que impulsaron el proyecto ante los legisladores (De Mendiguren dijo: “Aumenta muchísimo las indemnizaciones y la litigiosidad va a bajar sustancialmente. Va a dar previsibilidad, sobre todo a las pymes”); el ministro Tomada fue el encargado de hacer la presentación apologética del proyecto en el senado (se trata del mismo personaje que a mediados de los noventa era asesor de la CGT menemista, cuando esa central acordó con las patronales el vergonzoso régimen de las aseguradoras de riesgos de trabajo o ART), y Antonio Caló, actual secretario de la CGT oficialista, declaró sin sonrojarse: “Estamos completamente de acuerdo, los trabajadores se van a ver beneficiados”.

Además de no incluir ningún artículo que establezca mecanismos de prevención de enfermedades y accidentes laborales, el núcleo decisivo de la reforma es la eliminación de la llamada “doble vía”. De ahora en más, quien acepte la indemnización fijada por la ART no podrá recurrir a la justicia si no está de acuerdo con el monto establecido. A su vez, quien rechace el ofrecimiento de la ART y elija la vía judicial, no podrá reclamar ante la justicia laboral, sino que tendrá que litigar en el fuero civil, mucho más lento y restrictivo en materia indemnizatoria. Se trata de una imposición de carácter extorsivo, ya que los trabajadores no están en condiciones de aguardar los plazos de la burocracia judicial.

Poco antes de estos cambios, un decreto del gobierno habilitó a las cámaras empresariales y a los sindicatos para crear ART mutuales y participar de este modo en el jugoso negocio de las aseguradoras, lo que amplió notoriamente el radio de acción del sindicalismo empresarial. Se entiende entonces el entusiasmo de Caló. La UOM y la UOCRA ya tienen armado su plan de negocios.

Con esta legislación, el gobierno ha dado un paso más en un camino de ajuste gradual que tiene como antecedentes el congelamiento del mínimo no imponible del impuesto al salario, la no actualización de los topes de las asignaciones familiares y la retención de fondos a las obras sociales.

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