Por un Frente Patriótico: Cristina Presidente

De modo más evidente que en los casos de Yrigoyen y Perón, es el Frente Patriótico el que ha creado a CFK, y no a la inversa.

Para que la derrota de Macri sea la destrucción de la oligarquía, hay que ganar la calle y soldar la unidad del pueblo con las FFAA malvineras.

La novedad del macrismo

El gobierno de Mauricio Macri adquiere una significación novedosa en la política Argentina moderna. Si bien no fueron pocos los gobiernos oligárquicos del siglo XX, 1922-28, 1930-43, 1955-73, 1976-1983, 1989-2001, con Macri, la oligarquía, es decir, el bloque de clases dominantes, pasó directamente a ejercer por sí misma el poder político. La presencia de la UCR en el gobierno, aunque le otorgó toda la infraestructura nacional al partido vecinal porteño (PRO) y coinciden con su política antipopular, es meramente decorativa e irrelevante. Sus gestiones comunales o provinciales sólo acompañan y ayudan a la ejecución de las políticas del poder central. El macrismo se sirve para gobernar de cuadros políticos proporcionados por el más rancio cipayaje, financiados por grandes empresas y entidades bancarias, o de cuadros formados en universidades privadas. Sus cuadros técnicos han sido transferidos directamente desde la actividad privada a la esfera pública. Es lo que ha dado lugar a la expresión “ceocracia” para hacer referencia al macrismo. Si a esto le añadimos que la legitimación del gobierno por el voto popular se ha visto seriamente afectada por la manipulación de la opinión pública ejecutada por consultoras articuladas a las corporaciones mediáticas, entonces está claro el carácter antidemocrático del régimen político vigente. En términos de la teoría política clásica, el macrismo podría ser caracterizado como una variante de los regímenes plutocráticos. Es decir que por su contenido social el régimen macrista es un régimen oligárquico, y por su forma política es un régimen plutocrático.

La constitución del Frente Patriótico

La experiencia histórica enseña que el campo popular combate contra los gobiernos oligárquicos mediante un instrumento privilegiado: el Frente nacional-popular, a veces denominado frente antiimperialista o frente de liberación nacional y social. En la actual coyuntura, desde distintas expresiones del campo popular el frente nacional-popular ha empezado a ser referido como Frente Patriótico. ¡Excelente denominación que abrazamos haciéndola nuestra! Un frente patriótico es por su propia naturaleza una entidad heterogénea, en la que la unidad se funda en la diversidad de sus componentes. Si así no fuera, no estaríamos ante un Frente sino ante un Partido. La palabra “frente” indica que en su conformación confluyen diferentes expresiones políticas y sociales. Su riqueza y su potencialidad política son justamente resultantes de esa heterogeneidad. Hay un enemigo común a enfrentar. En este caso el macrismo —la oligarquía, la plutocracia—, y el Frente Patriótico llama a la convergencia de todos aquellos sectores y clases del campo popular que mantienen un antagonismo central con el régimen imperante: la clase trabajadora, el Movimiento juvenil y estudiantil, la pequeña burguesía intelectual, los pequeños empresarios y comerciantes, los sectores más plebeyos del interior agrario y, también los nuevos actores surgidos en los últimos años: el Movimiento Feminista, los pueblos precolombinos y otras identidades igualmente oprimidas. Pero si bien el Frente Patriótico debe ser lo suficientemente amplio como para albergar a todos los sectores mencionados también es cierto que, además de ser un frente, debe ser patriótico. Es decir, que no debe ser un mero rejunte de fuerzas opositoras que se unen por razones oportunistas o electoralistas. El carácter patriótico del frente se determina en función de tres dimensiones que pasaremos a abordar: a) sus componentes; b) los métodos de construcción; c) el programa.

Por un ala nacional revolucionaria en lucha por la hegemonía

¿Por qué Frente Patriótico y no “movimiento” patriótico? Porque la palabra “frente” visibiliza la diversidad de los componentes constitutivos de esta fuerza política. Subraya que la unidad emerge a partir del reconocimiento de la diversidad, y no de su sacrificio. Ahora bien, es esta diversidad la que coloca al Frente Patriótico ante diferentes perspectivas de desenvolvimiento. Recurriendo la terminología convencional, puede afirmarse que dentro del Frente Patriótico es posible distinguir un ala derecha conservadora, un ala progresista socialdemócrata y un ala izquierda nacional-revolucionaria. Cada una de estas alas es necesaria para la construcción frentista. Pero las perspectivas de desenvolvimiento del Frente dependerán de cuál de ellas consiga ejercer la conducción y convertirse en hegemónica.

El ala derecha pone el acento en la búsqueda de una convivencia consensuada entre un gobierno del Frente Patriótico y la oligarquía dominante, lo que llamamos el PUC Partido Único de la Colonia. Su programa es respetuoso de los poderes fácticos existentes, y sus métodos de acción no van más allá del electoralismo y el parlamentarismo. El ala progresista socialdemócrata puede incordiar a las clases dominantes con medidas de corte keynesiano, y es particularmente sensible a las demandas de las clases medias urbanas e instruidas: cuestiones como la legalización del aborto, los reclamos de las minorías sexuales, los “derechos humanos”, etc., serían el eje a partir del cual debería trazarse la distinción entre el campo popular y el campo oligárquico. Ambas alas representan, por derecha e izquierda, al posibilismo político dentro del sistema capitalista imperante, al que no se proponen alterar.

El ala izquierda nacional-revolucionaria, a diferencia de las anteriores, plantea una lucha a fondo contra el orden oligárquico imperialista vigente. No busca establecer reglas de convivencia con la oligarquía, sino que se propone expropiarla y suprimirla socialmente. Va de suyo que eso no será posible encorsetando la acción política en los marcos institucionales establecidos por esa misma oligarquía. Por esa razón, el ala izquierda de Frente Patriótico, que estamos formando, consideramos que la construcción del poder popular a través de la movilización y la lucha en las calles, así como el entrelazamiento con una corriente militar nacionalista sanmartiniana y malvinera, es imprescindible para alcanzar el objetivo buscado: la emancipación social de los explotados y la emancipación nacional de la Patria sometida al vasallaje de la condición semicolonial, rumbo a un Socialismo Criollo Latinoamericano.

Por su contenido social, el régimen macrista es un régimen oligárquico, y por su forma política es un régimen plutocrático.

¿Por qué Cristina presidenta?

A contramano de lo que sostiene la derecha autodenominada “republicana”, en los países semicoloniales, en nuestro caso, en un fuerte proceso de neo colonización, formalmente independientes y soberanos, pero en realidad atrapados por las tenazas de la dominación imperialista, la auténtica democracia popular se expresa a través de los frentes patrióticos, los cuales edifican liderazgos personales, y no de la alternancia partidocrática. Yrigoyen y Perón fueron los líderes del frente patriótico del siglo XX. Serán los historiadores quienes deberán determinar si el liderazgo de Cristina Fernandez tiene la espesura suficiente para homologarse al de los jefes del radicalismo y el justicialismo. Pero desde una perspectiva política centrada en el aquí y ahora, no cabe duda de que ella encarna en su figura ese “mínimo común denominador” que comparten las fuerzas políticas y sociales que constituyen el Frente. Esa es la razón por la cual los aparatos ideológicos del régimen oligárquico —las corporaciones mediática y judicial— la convierten en el centro de su hostilidad. De modo más evidente que en los casos de Yrigoyen y Perón, es el Frente Patriótico el que ha creado a CFK, y no a la inversa. Ella sintetiza esas tres alas que componen el Frente Patriótico. Durante sus gobiernos anteriores no ha destruido la oligarquía, pero la ha afectado en aspectos sustantivos: ¡de haberlo hecho no hubiera tenido lugar la gran derrota del Movimiento Nacional en 2015!. Al mismo tiempo, ha levantado las banderas del progresismo cultural y ha intentado establecer un lazo de continuidad con las luchas emancipatorias del siglo pasado: el 17 de octubre, la resistencia peronista, la esperanza del 73. También supo resistir el proceso de desmalvinización que avanzaba sin solución de continuidad desde 1983.

Porque Cristina Fernandez sintetiza en su figura a las fuerzas impulsoras del Frente Patriótico, es que creemos que su liderazgo debe materializarse con la proclamación de su candidatura presidencial. Los sondeos de opinión no dejan dudas de que es la dirigente con más anclaje en los sectores populares. Pero lejos de ofrecer tranquilidad esta constatación debe ser un llamado de atención. Lo sucedido recientemente en Brasil es una advertencia: la oligarquía no se resignará pasivamente a una victoria electoral del Frente Patriótico encabezado por CFK. Intentará por distintas vías garantizar la continuidad del modelo macrista, ya sea a través del fraude electoral abierto, de un armado pseudo – opositor que le contraponga al Frente Patriótico una sedicente “unidad nacional” para salir de la crisis, o de alguna otra variante de contenido semejante. No habrá gobierno del Frente Patriótico sin movilización de los trabajadores y demás sectores populares.

Por eso llamamos a la desobediencia civil, contra los Tarifazos, Ruidazos y No pago de los servicios, hacia un Plan de lucha efectivo del conjunto del pueblo, dejando las reivindicaciones sectoriales de lado, y con el Movimiento Obrero en dirección hacia el Paro por tiempo indeterminado para echar al Régimen cipayo. Esa será la única forma de poder modificar la relación de fuerzas a favor de un próximo gobierno Nacional y Popular.

También debemos conquistar a las corrientes nacionalistas malvineras de las Fuerzas Armadas, para construir una unidad Pueblo-FFAA Sanmartinianas, como la garantía que permitirá no sólo llegar al Gobierno sino, a partir de él, llegar al Poder, para remover así las bases de la dependencia semicolonial a través de un programa emancipatorio cuyos puntos centrales son:

  • ¡Libertad a Milagro Sala y a los presos políticos del régimen macrista colonial. 

  • No al FMI; Moratoria e Investigación de la fraudulenta Deuda externa. 

  • Estatizar la renta sojera y minera; 

  • Nacionalizar los servicios públicos; 

  • Nacionalizar de la banca y el comercio exterior; 

  • Desarticular las corporaciones mediáticas y construir un sistema de prensa controlado por organizaciones populares 

  • Poner en comisión al Poder Judicial 

  • Nacionalización de todas las tierras en poder del enemigo británico y de sus testaferros. 

  • Plan educación Patriótico y popular en los tres niveles de enseñanza y los institutos militares. 

  • Reforma constitucional. 


El Plumerillo, Movimiento Emancipador, Corriente Socialista de la Izquierda Nacional, Socialismo Sanmartiniano de la Izquierda Nacional y Socialismo Latinoamericano, Izquierda Nacional.

INTEGRANTES DE:

Buenos Aires, Argentina. 20 de febrero 2019

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