Participación de los militares argentinos en el desarrollo industrial

Guillermo Hamlin •

SegNac4Los militares argentinos, luego de la primera guerra interimperialista (que los países centrales denominaron primera guerra mundial), cayeron en la cuenta de que para poder cumplir acabadamente con su tarea profesional, esto es, la defensa nacional, era necesario desarrollar la industria de producción para la defensa e independizarse de su provisión del extranjero. También era necesario contar con provisión nacional de combustibles y lubricantes para abastecer a sus equipos y con tropas bien pertrechadas, en buenas condiciones físicas. Esto llevaba necesariamente al desarrollo integral de las actividades industriales, ya que una gran diversidad de ramas industriales sería necesaria para el abastecimiento de las instalaciones de producción para la defensa, y esto, a su vez, daría medios de subsistencia a vastos sectores de la población, que verían así mejorar su calidad de vida.

Este pensamiento llevó al general Enrique Mosconi, luego de años de brega, a consumar su obra cumbre: la fundación de Yacimientos Petrolíferos Federales (YPF), y al general Manuel Savio a la creación de Fabricaciones Militares.

En nuestro país, la decisión política de producir acero, base de toda producción industrial, fue tomada gracias a los esfuerzos del general Savio en la década de los cuarenta. Altos Hornos Zapla primero, SOMISA e HIPASAM después, son los grandes emprendimientos industriales encarados por el Estado nacional, a través de la Dirección General de Fabricaciones Militares, ante la inexistencia de empresarios privados nacionales capaces de asumir el alto riesgo de cuantiosas inversiones de baja rentabilidad y lento retorno. Para lograr el desarrollo del sector siderúrgico –base de toda economía industrial–, el Estado nacional, además de su propia intervención directa tanto en la producción como en la planificación del sector, diluyó los riesgos empresariales privados para facilitar y contribuir a su capitalización y posterior operación.

El concurso de los ingenieros militares en el desarrollo tecnológico e industrial nacional fue notable. Surgen nombres importantes que se agregan a los de los generales Mosconi y Savio, como el general Baldrich, el brigadier San Martín, el almirante Castro Madero y tantos otros.

Podemos hacer una breve enumeración de la obra de los ingenieros militares a lo largo del siglo XX.

  •   El Arsenal Esteban de Luca, originalmente instalado en 1885, del cual derivó en 1936 la Fábrica Militar de Armas Portátiles y luego, en 1945, la Fábrica Militar de Materiales Pirotécnicos.
  •   La Fábrica Militar de Aviones en Córdoba, en 1926. Esto permitió que en 1946 la Argentina se convirtiera en el quinto país del mundo en desarrollar y construir con tecnología propia un avión caza de propulsión a reacción, el Pulqui I, detrás de Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética. Posteriormente, en 1951, bajo la dirección del brigadier San Martín y con la colaboración de técnicos alemanes, entre los que se destacaban Kurt Tank y Rudolf Galland, se desarrolló el Pulqui II, otro caza a reacción de diseño avanzado, equivalente a los mejores de ese entonces, el Sabre F86 de Estados Unidos y el Mig I de la URSS.
  •   En 1936, la creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM) y la inauguración de la Fábrica de Municiones de Artillería en Río III, Córdoba.
  •   En 1940, en Altos Hornos Zapla, Establecimiento Militar en Palpalá, Jujuy, donde se obtuvo la primera colada de acero a partir de mineral de hierro de las minas jujeñas.
  •   En 1942, la Fábrica Militar de Tolueno Sintético en Campana.
  •   En 1943, Industrias Químicas Nacionales, Sociedad Mixta.
  •   En 1944, la Planta de Elaboración de Cobre y sus Aleaciones (ECA) en Avellaneda, que en 1950 se denominó Fábrica Militar de Vainas y Conductores Eléctricos.
  •   En 1944, ATANOR, Compañía Nacional para la Industria Química, Sociedad Mixta, en Munro.
  •   En 1947, la Fábrica Militar de Comunicaciones y Equipos, que en 1974 fue denominada Fábrica Militar San Martín.
  •   En 1947, la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina, Somisa, en San Nicolás.
  •   En 1948, el general Savio creó el Departamento Técnico, dentro de la DGFM, del cual derivó la Dirección de Investigación y Desarrollo, y luego, con el propósito de que sirviera para las tres fuerzas armadas, el 14 de enero de 1954 –por medio del decreto secreto 441– se creó CITEFA, el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas.
  •   En 1950 se creó la Comisión Nacional de Energía Atómica; años más tarde, con el impulso del almirante Castro Madero, nuestro país alcanzaría un grado de desarrollo tal que lo llevaría a ganar licitaciones internacionales por calidad y precio para exportar tecnología nuclear en forma de reactores con fines medicinales.
  •   En 1952 se instaló la Fábrica Militar de Ácido Sulfúrico.
  •   En 1969, a partir del Astillero Río Santiago y de Fanazul, se crearon los Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE).
  •   En 1970, la Petroquímica General Mosconi.
  •   En 1971, la Petroquímica Bahía Blanca.
  •   En 1973, la Petroquímica Río Tercero.
  •   En 1975, Induclor.

Como muestra de la eficacia del sistema de producción para la defensa, basta relatar brevemente el caso del desarrollo del Tanque Argentino Mediano (TAM). Fue un esfuerzo concertado entre el Comando en Jefe del Ejército, CITEFA, la DGFM y sus plantas –Altos Hornos Zapla, SOMISA, Fábrica Militar San Martín, Fábrica Militar Río Tercero y Fábrica Militar de Materiales Pirotécnicos–, junto con algunas empresas privadas, para lograr el autoabastecimiento en este tipo de vehículos blindados. En junio de 1974 se puso en marcha el proyecto, y en diciembre de 1977 fue entregado al Ejército Argentino el prototipo uno –un plazo extremadamente corto para un desarrollo tan complejo como éste.

Esta enumeración de realizaciones no está completa, pero señala una continuidad en la construcción de la infraestructura energética, de industrias básicas y de producción para la defensa, que se vio interrumpida a mediados de los setenta

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