Las elecciones en CABA y el balotage

Votar en blanco o votar a Martín Lousteau
es el dilema de los sectores populares.

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Francisco “Paco” Ferretti •

 En su balance de las elecciones del domingo 5 de julio en la Ciudad de Buenos Aires, el PTS, una de las fuerzas de ultraizquierda integrantes del FIT, afirma:

“sin ningún triunfo para los tres candidatos patronales y con una buena elección para la izquierda, se realizaron este domingo las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires”.

En menos de dos renglones, el PTS hace tres afirmaciones que más que falsas resultan delirantes:

  1. Dice que no hubo “ningún triunfo para los tres candidatos patronales”. Sin embargo, entre Rodríguez Larreta, Lousteau y Recalde han reunido un porcentaje (calculado sobre los “votos positivos” y no sobre el padrón, como es la costumbre partidocrática) superior al 90%. Y el más “patronal” de todos los “candidatos patronales” -el candidato del PRO- superó el 45%. Si esto no es un triunfo electoral, ¿qué es un triunfo electoral?
  2. Subsumir a Rodríguez Larreta, Lousteau y Recalde bajo el rótulo de “candidatos patronales” constituye un reduccionismo que más que antimarxista es “premarxista”, por el primitivismo teórico-político que implica. Los intereses sociales que vehiculizan los candidatos mencionados no son en absoluto equivalentes, lo cual se advierte con sólo leer los diarios y constatar los apoyos y las crìticas que esos candidatos cosechan, o con comparar los programas políticos, económicos y culturales de unos y otros. Dicho más en general: ¿sería legítimo homologar a un representante de las Pymes con otro de la UIA bajo el rótulo de “candidatos patronales”? Para el ultraizquierdismo pequeñoburgués del PTS seguramente sí lo sería.
  3. Tras afirmar insólitamente que quienes obtuvieron 45%, o 25% o 22% no alcanzaron “ningún triunfo” electoral, el PTS afirma que hubo “una buena elección para la izquierda”, es decir, para ellos, que obtuvieron el 3% de los votos (2% en términos reales, calculados sobre el padròn). Y si se quisiera incluir en “la izquierda” a AyL y Camino Popular (que expresan perspectivas de desenvolvimiento opuestas al FIT), apenas se llegaría al 7%, lo cual difícilmente puede ser visto como un “triunfo” si previamente se ha señalado que quienes sacaron el 90% sufrieron una derrota.

¿Cómo votar en el balotage?

El PTS termina su absurdo balance electoral con la siguiente convocatoria:

“El 19 de julio llamamos a votar en blanco. Optar entre el candidato de Macri y el de los radicales y Carrió nunca puede favorecer a los trabajadores y a los sectores populares”.

Obviamente, todos aquellos que no votamos ni a Rodríguez Larreta ni a Martín Lousteau tenemos en claro que ni uno ni otro “pueden favorecer a los trabajadores y a los sectores populares”. Eso está fuera de discusión. Pero de ninguna manera constituye una razón suficiente para concluir que haya que votar en blanco en el balotage.

Veamos el caracter autocontradictorio de la argumentación del PTS para fundamentar su llamado el voto en blanco. Primero afirma, como queda dicho, que Rodríguez Larreta y Lousteau son ambos “candidatos patronales”, y a Lousteau lo llama “candidato espejo” de Rodríguez Larreta. Sin embargo, de inmediato señala:

“Lousteau fue abandonado por sus progenitores de la UCR y la Coalición Cívica, todos ellos aliados de Macri en la campaña electoral”.

Tenemos entonces, según lo que se desprende de las palabras del PTS, que el “frente patronal” está claramente encolumnado detrás de Rodríguez Larreta: no sólo el PRO, obviamente, sino también los principales referentes políticos del armado que lleva de mascarón de proa a Lousteau: Carrió, Sanz y la UCR. “Abandonado” hasta por sus propio mentores, uno puede preguntarse entonces si Lousteau sigue conservando su carácter de “candidato patronal”. El carácter “patronal” de una candidatura no deriva sólo ni principalmente de las cualidades personales del candidato, sino de la naturaleza social de las fuerzas que lo sostienen. Y Lousteau, según el propio PTS, quedaría sin sostenes. En consecuencia, la disputa del balotage se libraría entre un “candidato patronal” apoyado por todas las fuerzas “patronales” y un candidato “patronal” que no es apoyado por las fuerzas “patronales”. A los trabajadores y a los sectores populares no puede resultarles indiferente el resultado de la disputa entre un candidato “patronal” con los patrones detrás y un candidato “patronal” sin los patrones detrás. El primero es un candidato patronal “fuerte”, mientras que el segundo es un candidato patronal “débil”.

Queda en evidencia, entonces, que el PTS no ha conseguido fundamentar sólidamente las razones de su llamado a votar en blanco en el balotage.

¿A quién favorece el voto en blanco?

El recurso argumental al que recurren quienes quieren votar a Lousteau en el balotage consiste en afirmar que “el voto en blanco favorece a Rodríguez Larreta”. Los defensores del voto en blanco, como el PTS, el PO o el MST, entre otros, responden que eso no es así porque en el balotage quien obtiene un solo voto más que el rival gana. Sin embargo, consideremos la siguiente situación a partir de un hipotético padrón de 200 votantes:

  • Rodríguez Larreta: 30 votos (15% del padrón)
  • Lousteau: 20 votos (10% del padrón)
  • En blanco: 50 votos. (25% del padrón)
  • No van a votar: 100 personas (50% del padrón)

Como la legislación partidocrática, dirigida a inflar artificialmente la representatividad de los partidos políticos, sólo computa porcentajes sobre los votos “positivos”, es decir, sobre el total de quienes concurrieron a votar y no lo hicieron en blanco, el resultado en términos porcentuales sería:

  • Rodríguez Larreta: 30 votos (60%)
  • Lousteau: 20 votos (40%)

Queda demostrado, entonces, que tanto los votos en blanco como el no-voto serían favorables, en esta coyuntura, a las aspiraciones de Rodríguez Larreta. No obstante ello, este argumento tampoco es válido para justificar la invitación a votar por Lousteau: los partidarios del voto en blanco ven en Lousteau un “candidato espejo” de Rodrìguez Larreta; es decir, ven en ambas alternativas electorales un mismo proyecto político. A quienes así piensan poco puede importarles que el voto en blanco favorezca indirectamente a Rodríguez Larreta.
Pero la razón para votar por Lousteau en el balotage es otra. Veamos.

El PRO es el enemigo principal de los sectores populares

En su libro “Mundo PRO”, los autores Vommaro, Morresi y Bellotti ofrecen una estupenda radiografía de la fuerza política surgida bajo los auspicios de Mauricio Macri como un “efecto no deseado” del 2001. El PRO no es un partido de derecha entre tantos otros, construido “artesanalmente” por iniciativa de algún ideólogo trasnochado. Es un armado cuidadoso, seriamente pensado en las altas esferas de la clase capitalista local articulada al mercado mundial. En el PRO confluyen no sólo las expresiones más reaccionarias de la vieja partidocacia demoliberal (el grueso de los conservadores, muchos radicales, algunos justicialistas, todos debidamente “aggiornados” merced al entrenamiento de “couchers” especialmente contratados por la gerencia de personal que es la conducción del Partido), sino que también confluyen representantes de las ONGs que vehiculizan la penetración extranjera y la fracción más fuerte y reaccionaria de la burguesía y el capital financiero. Cuentan con la participación de grandes aparatos ideológicos (por ejemplo, el aporte de universidades privadas como UCA) y mantienen vínculos orgánicos con las principales trasnacionales de Derecha de los paìses imperialistas (Partido Republicano de EEUU, Partido Popular de España, etc.). Disponen de cuantiosos recursos para formar cuadros y diseminarlos por los intersticios de la sociedad civil. El PRO constituye una incrustación cancerígena del imperialismo en la sociedad argentina, y destruir al PRO debería ser uno de los objetivos centrales de una fuerza patriótica y antiimperialista. Existen en términos ideales muchas formas de hacerlo. Pero en esta coyuntura la Historia pone una a nuestro alcance una: el balotage del domingo 18 de julio. Seguramente que una derrota de Rodríguez Larreta no alcanzará para extirpar de raíz a la fuerza política más reaccionaria, antipopular y antinacional de los últimos treinta años. Pero sí podrá servir para asestarle un duro golpe. ¿Por qué no intentar asestárselo entonces?
Ciertamente, Martín Lousteau es un hombre tan parecido a Rodríguez Larreta que no extrañaría encontrarlo en un futuro cercano votando a Macri o sumándose incluso a un gobierno del PRO. Es, tal vez, más inescrupuloso, desideologizado y arribista que el propio candidato macrista. Pero las circunstancias lo han colocado ante la eventualidad de convertirse en la figura que derrote electoralmente al PRO en su propio nido: la ciudad rivadaviana y mitrista en la que el jefe de Gobierno debería ser un delegado del PEN.

Si Rodríguez Larreta perdiera el balotage, las aspiraciones presidenciales de Macri habrán sufrido un duro golpe. Su figura siniestra podría dejar de ser utilizada como chantaje político para conducir a los votantes del campo nacional-popular detrás de personajes impresentables como el menemista Daniel Scioli. La Derecha más reaccionaria encontraría seguramente en Lousteau y en ECO a sus nuevos amigos en el Gobierno. Pero su criatura más perfecta, el PRO de Mauricio Macri, de las Laura Alonso, las Patricia Bullrich y otros agentes de la CIA camuflados de “dirigentes políticos”, habrá sido corrido del centro del escenario político.

El voto a Lousteau, entonces, debe ser concebido como un voto contra Macri y el PRO. Votar contra Macri y el PRO es el primer deber de todo argentino bien nacido. El deber siguiente es proseguir la lucha contra sus vencedores electorales.

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