La verdadera amenaza a la paz mundial

1275-400x236Guillermo Hamlin •

En estos momentos en que está en curso un reacomodamiento geopolítico a nivel planetario, con nuevos balances de hegemonías económicas y militares, se puede comprobar claramente por un lado, la decadencia del mundo denominado occidental, básicamente conformado por los EEUU la UE y Japón, y por el otro, el surgimiento de potencias pujantes como China, la India, Brasil, y el resurgimiento de Rusia, que le discuten la hegemonía.

Esta decadencia del imperialismo occidental transcurre con incrementos crecientes de su agresividad abierta y encubierta. Al final de la segunda guerra interimperialista, los EEUU, concentraban el 50 % de la riqueza mundial, tenía control de los océanos Atlántico y Pacífico, estaba ocupando Europa y Japón, las otras sociedades industriales estaban devastadas, destruidas, había logrado una posición de seguridad abrumadora. En la actualidad la situación es muy distinta, China ha crecido tanto que en 2014 su economía, por primera vez, ha superado a la estadounidense. En el mismo período la agresividad de los EEUU pasó de la bomba atómica en Hiroshima a los ataques con los drones en medio oriente.

Pasando desde luego por las guerras de Corea y Vietnam, Camboya, Laos, injerencia en Indonesia, Timor, los derrocamientos de gobiernos latinoamericanos inconvenientes a sus intereses, los más de 800 atentados sobre el territorio cubano,(1) el impulso de las “revoluciones de los colores” en los países de la ex URSS, la promoción de la guerra IRAN IRAK, la creación de Al Qaeda para luchar contra los soviéticos en Afganistán, las invasiones a IRAK y Afganistán, el impulso de la “primavera árabe” para desestabilizar el mundo árabe desde el Atlántico hacia el oriente Medio, la masacre de Libia, ejecutada por la NATO (que responde a Washington), la creación del antecesor del ISIS, para oponerse internamente a Siria, cerrando el cerco sobre Irán, la agitación social en Ucrania y así ad infinitum.

EEUU ha favorecido, en el norte de África y en Medio Oriente, la proliferación de movimientos islámicos radicalizados, como un medio de impedir la aparición de movimientos nacionalistas democráticos, con objetivos de nacionalización de los recursos naturales y su utilización para el desarrollo de sus sociedades. Como Estado Gendarme, Israel, fundado en 1948, en el territorio de Palestina, fruto de la diplomacia inglesa, garantiza “el orden” en la zona.

Por supuesto no podemos dejar de mencionar, que los países de la “culta Europa” no se quedaron atrás en sus tropelías coloniales y acciones criminales: Argelia, Congo, Indochina, India, Pakistán y un largo etcétera que sería aburrido enumerar, pero podemos mencionar un par de ejemplos actuales. Siempre en complicidad o sociedad con los EEUU.

Congo, Ruanda, Uganda, Burundi, los medios occidentales difunden que es una guerra por cuestiones religiosas-étnicas, una guerra de bárbaros, “cosa de negros” que ha generado más de 6 millones de muertos. Tantos, como los que se produjeron en el Congo en épocas del rey belga Leopoldo II, cuando a los trabajadores lerdos en las plantaciones de caucho se les cortaban las manos y sus familias eran quemadas vivas en sus casas. Sin embargo, los bárbaros no son los africanos en pugna sino los instigadores y beneficiarios de la guerra, las corporaciones de los países imperialistas, quienes financian a las milicias que se disputan el control del coltan (columbita-tantalita) mineral indispensable para la producción de celulares, plasmas, GPS, satélites, misiles, etc. Por supuesto las corporaciones multinacionales no aparecen en el escenario, permanecen entre bambalinas.

En las actuales guerras neocoloniales en África y medio oriente: Nigeria, República Centroafricana, Mali, Sudán del Sur, Palestina, Gaza, Siria, Irak, Afganistán, se han producido sólo en el año 2013, 120.000 muertos y millones de refugiados.

Los crímenes de occidente

Según un estudio que está siendo realizado por André Vitchek, nacido en San Petersburgo, Rusia, en 1963(en aquél año todavía era Leningrado, URSS), filósofo, periodista, documentalista, el número de personas que han sido asesinadas después de la segunda guerra interimperilista, como resultado del colonialismo y neocolonialismo, se encuentra entre los 50 y 55 millones de personas. Como él mismo dice si la cifra exacta fuera 40 o 60 millones es irrelevante, lo importante es la magnitud del crimen que es obviado, ignorado por occidente.(2)

Este ocultamiento es realizado por los medios de difusión transnacionalizados, en manos del imperialismo, presentando las masacres como justas guerras contra el “eje del mal”, definiendo como tal a los países “terroristas”. “Terrorista” es, desde la sesgada óptica occidental, todo país que se opone a los designios imperiales de dominación. Designios que son travestidos a las vacuas consignas de “libertad” y “democracia”.

Los intereses de occidente han sido así promovidos, mediante el saqueo, la opresión y el exterminio de otros pueblos.

Utilizando la categoría definida por George Orwell: la unpeople, la no gente, es masacrada para defender los intereses de la gente que sí importa. La occidental. Así no existe la culpa porque se trata de no gente, no son humanos, sus derechos pueden ser violados, pueden ser muertos. Según la aguda percepción de Orwell “el ojo de los blancos no puede ver a la gente de los pueblos colonizados, porque son de color tierra, no existen”. (3) Complemento a Orwell diciendo que lo que el ojo de los blancos ve, son las riquezas de esos pueblos, de los que son despojados. Ven el petróleo, el oro, los diamantes, el uranio, el coltán y se los llevan sin pedir permiso.

Guerra por los recursos del planeta

Esta es una guerra no declarada y que está en desarrollo y que explica todas las miniguerras que se están produciendo en la actualidad en todo el mundo. “Casualmente” en todos los territorios involucrados en éstas lides, existen valiosos recursos necesarios para que occidente mantenga su sistema productivo en marcha con los menores costos.

En esta guerra el imperialismo utiliza todos los medios y todas sus armas, desde la intervención militar más cruda, como en Irak, el asesinato selectivo de líderes de los países atacados (que son definidos como “terroristas”) por medio de la moderna técnica de los drones, hasta formas más sutiles como la extorsión diplomática, la amenaza del uso de la fuerza, las operaciones de inteligencia, la extorsión financiera, la Agenda Ambiental, mediante la cual utiliza como armas geopolíticas la energía y el ambiente, guiando a la humanidad a un nuevo paradigma productivo energético, que tiende a impedir el desarrollo industrial de los países del llamado tercer mundo, las acciones sobre las poblaciones civiles de éstos países a través de las ONG financiadas por occidente, que fragmentan la lucha popular, dividiéndola en subtemas, defensa de los derechos humanos, defensa de los pueblos originarios, defensa del ambiente, cuando la lucha es una sola, defenderse del imperialismo.

Por último, el arma más poderosa, el terrorismo. Equivocadamente se difunde que el terrorismo, es el arma de los países pobres, el único recurso que les queda para defenderse de las agresiones de los países poderosos. Esta difusión hecha por el imperialismo, no es inocente. Se propicia, de ésta manera, el armado de formaciones guerrilleras, las que serán financiadas y armadas por el imperialismo, que no tendrán la menor chance en enfrentamientos con las fuerzas armadas occidentales, como no la tuvieron en Latinoamérica las distintas formaciones guerrilleras inspiradas en la imagen del “Che” Guevara, que llevaron a la derrota y muerte segura a tantos combatientes. Pero que darán la excusa para los ataques de las letales fuerzas armadas occidentales para combatir “el terrorismo”, no limitándose los ataques a los grupos guerrilleros sino que afectarán a toda la población. De ésta forma se tiende a obturar la lucha política de masas, la formación de movimientos nacionalistas democráticos de estos pueblos agredidos, que pretenden la nacionalización de sus recursos naturales y su utilización para el desarrollo de sus sociedades. De ésta manera, por ejemplo, distorsionaron la “Primavera Árabe”. El terrorismo es en primer lugar y por lejos, el arma de los países ricos.

De la caída de la URSS a la caída de las Torres Gemelas

Cuando cayó la URSS, los tiempos en que Fukuyama andaba anunciando el “fin de la historia”, alardeando sobre la superioridad del capitalismo sobre el “socialismo” de la URSS, tiempos en que Huntington andaba pronosticando el “choque de civilizaciones”, se produjo un vacío, un defecto en la unipolaridad ejercida por occidente. Algo faltaba, un enemigo que temer, ya que caída la URSS, había desaparecido el miedo a un holocausto nuclear, la población de occidente ya no tenía miedo. Había que regresar al estado de miedo, entonces se creó otra bipolaridad muy particular, la lucha contra el terrorismo. El lanzamiento ocurrió a partir del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. A través de los medios de difusión se instaló el miedo en la población de los EEUU, miedo a otros posibles ataques terroristas. Este miedo facilitó la firma por George Bush del Act Patriot el 26 de octubre 2001. El mismo es prácticamente un estatuto fascista: se autorizan arrestos a inmigrantes sin intervención judicial y por tiempo indefinido, se autorizan también sin intervención judicial, escuchas telefónicas, intervención en los e-mail, requisas domiciliarias, etc. Inmediatamente comenzaron las invasiones a Afganistán e Irak. Se expandieron las actividades de espionaje en todo el planeta, se establecieron mecanismos de “colaboración” entre la CIA, el MI6, el Mossad, y las agencias de inteligencia de todo el planeta, para facilitar la lucha contra “el terrorismo”.

La “guerra contra el terrorismo” tiene para el imperialismo la doble ventaja de ser un medio para el control y disciplinamiento de su propia población y por otro lado, ésta guerra es eterna, no hay un país que una vez derrotado finalice la guerra, en éste caso, el terrorismo está en todos lados, la guerra no termina. Además es una fuerte demanda para la industria bélica, no sólo para actualizar las fuerzas armadas occidentales, sino también para pertrechar a los diversos grupos terroristas.

De las torres gemelas a Charlie Hebdo

El atentado del 7 de enero de 2015, a la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo, con saldo de 12 periodistas muertos, originó una conmoción multitudinaria en París, que se difundió al mundo entero como un símbolo del martirologio de la “libertad de expresión” y de “la prensa independiente”. Sin embargo, no recordamos una reacción similar de occidente ante los 365 periodistas asesinados en Irak, entre 2003 y 2011, quienes estaban reportando la masacre occidental en ese país.

Después del 7 de enero la Unión Europea citó a los ministros de relaciones exteriores para activar un plan de medidas internacionales “antiterroristas”. Si el gobierno de los EEUU aprovechó el atentado del 11-S para la unificación de sus clases políticas en la justificación de sus agresiones y luchas por el petróleo en medio oriente, Europa está haciendo lo mismo, la derecha y la izquierda cierran filas en su enfrentamiento al “fundamentalismo islámico”. En Francia y otros países europeos se lanzó una cacería de “terroristas islámicos”. Ambos atentados, el 11-S y el 7-E, tienen varias curiosas similitudes. Los autores materiales fueron muertos sin llegar a ser interrogados, se conocieron inmediatamente sus identidades, por el hallazgo conveniente de pasaportes en los lugares de los hechos, y ambos atentados fueron reivindicados por Al-Qaeda. Ambos atentados terminan favoreciendo a las potencias imperialistas y a sus partidos de derecha, en detrimento de los árabes, las minorías étnicas, los países musulmanes oprimidos y promoviendo la implantación de medidas de mayor contralor social sobre las poblaciones occidentales. Justificando, desde ya, la “guerra contra el terrorismo”, el ataque sobre los países con recursos codiciados por occidente.

La larga mano del imperialismo

La disputa de hegemonía entre el bloque occidental versus China y Rusia, quienes frenaron el avance de los EEUU al apoyar a Irán en su derecho al desarrollo pacífico de la energía nuclear, ha llevado a una agrupación natural de las naciones que no pertenecen al bloque occidental de los países imperialistas, mediante la conformación a su vez de diferentes bloques que nuclean a éstos países, tanto políticos como comerciales y también alianzas militares.

Latinoamérica y con ellos la Argentina, se han acercado a China, Rusia, e Irán y alejado relativamente de los EEUU y de Europa. Estos desplazamientos que se han ido realizando en forma lenta pero segura, ha producido las esperadas reacciones de occidente, especialmente los EEUU a quien le están peleando lo que ellos consideran su “patio trasero”. Es así como distintas operaciones de inteligencia se han venido desencadenando sobre nuestros países, Venezuela, Ecuador, Bolivia y en la Argentina el más notorio y de mayor repercusión: el de la muerte del fiscal Nisman. Operativo en el cual obviamente colaboraron los servicios de inteligencia argentinos, israelíes y norteamericanos, con el resultado de provocar un ataque mediático y de los partidos opositores que tienen al gobierno argentino contra las cuerdas. De la decidida acción que esperamos de la Presidenta Argentina depende que se pueda rechazar éste ataque.

La lucha contra el imperialismo es irrenunciable

De esta descripción de los procederes, crímenes y operaciones del imperialismo, no debe sacarse la conclusión equivocada de que “es tan poderoso que no lo podemos enfrentar”. Por el contrario, debemos continuar nuestra lucha como socialistas revolucionarios que somos, y continuar nuestro apoyo a todos los líderes antiimperialistas del mundo, ante las agresiones imperialistas, como fue el caso de Kadafi, y en nuestro continente de Cárdenas, Sandino, Arbenz, Perón, Castro, Allende, Chávez, y en la situación actual, aunque el gobierno de Cristina Kirchner no sea antiimperialista, debemos apoyar todos sus intentos de decisiones autónomas y ante el evidente ataque imperialista, estaremos en la misma barricada que el pueblo argentino defendiendo al gobierno.

(1) OBJETIVO: VOLTEAR A CUBA, Una historia del terrorismo contra el gobierno de Fidel Castro, Keih Bolender, Capital Intelectual, 2011.

(2) Sobre el terrorismo Occidental, de Hiroshima a la guerra de los drones, Noam Chomsky, André Vitchek, Marea Editorial, 2014.

(3) Matar a un elefante y otros escritos, George Orwell, Fondo de cultura económica, Turner, edición de 2009

 

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