La educación y la organización militar del gobierno son las del imperialismo

Este gobierno de Macri y su justicia no le dará elecciones libres sin fraude a nadie. Si no puede imponer el fraude del voto electrónico eliminará las elecciones de medio término como propuso la vicepresidente Michetti o reventará las urnas. Si sublevó a la pequeña burguesía tucumana denunciando fraude cuando había perdido por el 18% de los votos debemos imaginar lo que hará ahora con el gobierno, la justicia y las nuevas fuerzas armadas con semejante arsenal y dirigidas por los asesores norteamericanos e israelíes.

 

Todavía el antiguo ejército se dispersaba a través de todo el país, propagando el odio a la guerra, cuando ya teníamos que organizar nuevos regimientos. Se expulsaba del ejército a los oficiales del zar, y se les aplicaba, aquí y allí, una justicia sumaria; pero debíamos lograr que ex oficiales instruyeran al nuevo ejército. En los antiguos regimientos zaristas los comités habían sido la encarnación misma de la revolución, al menos en su primera etapa. En los nuevos no era posible admitir que el comité pudiera ayudar la descomposición. Todavía se oía maldecir la vieja disciplina, y ya teníamos que introducir una nueva. En seguida fue preciso pasar del voluntariado al reclutamiento forzoso, de los destacamentos de guerrillas a la organización militar regular. La lucha contra el “guerrillerismo” proseguía día a día sin descanso, y exigía enorme perseverancia, intransigencia y a veces rigor. El “guerrillerismo” era la expresión militar de los trasfondos campesinos de la revolución mientras ésta no había llegado a la conciencia política. Por lo mismo, la lucha contra el “guerrillerismo” fue una lucha por el estatismo proletario y en contra del elemento anarquista pequeñoburgués que lo roía. Pero los métodos y la práctica de los guerrilleros hallaban eco en las filas del partido; fue necesario, pues, llevar contra ellos una lucha ideológica en el seno mismo de aquél, complemento indispensable de las medidas de organización educativas y punitivas en el ejército. Sólo obligado por una enorme presión, el “guerrillerismo” anarquista se sometió a las normas de centralización y disciplina. Una presión exterior: la ofensiva alemana después del levantamiento checoslovaco. Otra interior: la organización comunista en el seno del ejército.

León Trotsky, Escritos militares

 

Héctor Menéndez Córdoba • 26 de marzo de 2017 •

En su autobiografía, Trotsky mismo ha relatado hasta qué punto debió luchar dentro del partido para imponer sus ideas frente a los “viejos bolcheviques” que continuaban aferrados a concepciones inaplicables. Con frecuencia, y ante la traición de algún oficial zarista, los partidarios de la no participación de los especialistas militares solían apelar a la autoridad de Lenin para volcar la balanza a su favor en la discusión con Trotsky.
En una oportunidad Lenin preguntó a éste si no sería conveniente prescindir de los antiguos oficiales, recibiendo como contestación una rotunda negativa. Y poco más tarde entre ambos dirigentes se produjo el siguiente diálogo:

–Me preguntaba usted si no convendría que separásemos a todos los antiguos oficiales. ¿Sabe usted cuantos sirven al presente en nuestro ejército?

–No, no lo sé.

–¿Cuántos, aproximadamente, calcula usted?

–No tengo idea.

–Pues no bajarán de treinta mil. Por cada traidor habrá cien personas seguras y por cada tránsfuga dos o tres caídos en el campo de batalla. ¿Por quién quiere usted que los sustituyamos?

 

Los pacifistas, democratistas, parlamentaristas, que no advierten que este gobierno argentino, tanto como el brasileño, el hondureño o el paraguayo forman parte de esta nueva ofensiva del imperialismo, que por ser posterior a la derrota que nos dió la dictadura genocida, posterior a la globalización que extranjerizó la economía cuando el capital extranjero compro con bonos devaluados de la deuda las empresas nacionales  y se sirvió de la tropa de vendepatrias que llegaron al gobierno con Menem, Cavallo, De la Rúa. Se apropiaron de todos los servicios públicos. Y por ser posterior a la derrota mundial que le abrió el camino a las nuevas invasiones, a sus golpes de Estado y sus gobiernos autoritarios. En Honduras, Paraguay, Argentina o Brasil se han constituido como una nueva clase dominante. Dominando el oligopolio mundial de medios, el sector decisivo del partido judicial, con la reentré de la CIA, el Pentágono, el Mossad, gobiernan con decretos de necesidad y urgencia, derogando leyes contra toda constitución y acuerdos internacionales. La prisión de Milagro Salas es un símbolo. Es la amenaza que pende sobre la cabeza de toda la vanguardia obrera y popular.

Por eso no resulta razonable la pregunta de ¿para qué negocian la compra de un arsenal de armas tan grande con los Estados Unidos? Para consolidar una nueva jerarquía militar que se vea fortalecida por esas armas para reprimir a las masas movilizadas del país o para invadir Venezuela en nombre de la OEA-Almagro-EE.UU.

Este gobierno de Macri y su justicia no le dará elecciones libres sin fraude a nadie. Si no puede imponer el fraude del voto electrónico eliminará las elecciones de medio término como propuso la vicepresidente Michetti o reventará las urnas. Si sublevó a la pequeña burguesía tucumana denunciando fraude cuando había perdido por el 18% de los votos debemos imaginar lo que hará ahora con el gobierno, la justicia y las nuevas fuerzas armadas con semejante arsenal y dirigidas por los asesores norteamericanos e israelíes. Se disponen a hacer como hicieron en Albania, en los Balcanes, en Irak, Afganistán, Libia. No arriesgarán la posibilidad de una nueva hornada de gobiernos populares nacionalistas burgueses o pequeño burgueses. ¿Por qué harían distinto en su patio trasero latinoamericano de lo que hacen en los países semicoloniales de Medio Oriente, África o Asia? El negocio clandestino de la compra de armas indica claramente el carácter violento del enfrentamiento político y para qué se preparan estos asaltantes minoritarios y corporativos del gobierno y el poder Macri/USA.

Por eso también comencé transcribiendo la discusión sobre la utilización de los técnicos militares del ejército zarista en la organización del Ejército Rojo para contrastarlo con el seguimiento de “izquierdistas” argentinos a la satanización del general César Milani que toda la derecha y toda la prensa imperialista lo hicieron destituir del comando en jefe cuando se pronunciara por la defensa nacional contra el imperialismo. ¿Había o hay algo mejor para organizar en el tiempo perentorio en el que está planteada la lucha por una corriente en las fuerzas armadas que enfrente el proyecto dictatorial y asesino de Macri/USA? La prisión de Milani por esta justicia no es en defensa de los derechos humanos. Más allá de lo que hiciera o dejara de hacer Milani en 1977. Los que se suman al coro organizado por Macri/Clarín contra Milani no comprenden la época histórica que estamos transitando. Sabemos que Milani no es socialista sino peronista y además se ha iniciado como empresario capitalista cuando lo echaron del ejército. ¿Por qué lo sataniza el imperialismo? No debemos sumarnos a su campaña y el programa de defensa nacional debe ser una consigna del paro nacional.

Cuando el jefe de gabinete de Macri dice “nosotros somos federalistas” y violan la ley de una paritaria nacional destinada a tratar de igualar los sueldos docentes de todas las provincias diciendo que los sueldos docentes deben resolverlos los gobiernos provinciales que son los que los pagan, está apostando, como el imperialismo, a que haya tantas educaciones en el país como posibilidad de pagarla tenga cada provincia. Están apostando a terminar con la educación nacional de la Ley Lainez, con la enseñanza laica y gratuita del guardapolvo blanco que dio los primeros grandes trazos de la formación de la conciencia nacional. Provincializando y privatizando la educación el Estado nacional pierde entidad y el gobierno y las corporaciones imperialistas logran bajo presión acuerdos con las provincias contra la unidad y la defensa nacional. En el programa de todos los trabajadores debe constar la lucha por la reforma de la constitución que renacionalice las escuelas, la propiedad de las fuentes de energía, la Capital Federal, de cuya autonomía impuesta por el imperialismo en la reforma de 1994 surgió su cabeza de playa donde instalaron su gobierno de Macri y las corporaciones.

 

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