La Argentina no tiene hipótesis de conflicto; tiene un conflicto

Guillermo Hamlin •

SegNac3El Astillero Río Santiago sigue siendo estatal, pero sobre él siguen operando las fuerzas enemigas. Un ejemplo –no el único– de esta continuidad es la saga de la fabricación de los POM (Patrulleros Oceánicos Multipropósito).

¿Qué son los POM? Son buques de 1.800 toneladas de desplazamiento de 80 metros de eslora, que pueden realizar tareas de patrullaje en el Atlántico Sur para control pesquero. Su sistema híbrido de propulsión les permite navegar a 6 nudos con una gran economía de combustible; esto les otorga una autonomía de 12.500 kilómetros con bajo costo. Si necesitaran acelerar, podrían superar los 20 nudos de velocidad. Para patrullaje extendido y veloz, cuentan con un helicóptero. Además, poseen dos gomones con motores fuera de borda para funciones de rescate o para abordaje de pesqueros ilegales. Tienen también un cañón en proa, de puntería óptica y 20 milímetros de calibre, y cuentan con dos ametralladoras de 12,7 milímetros para disuadir eventuales resistencias a su poder de policía. Poseen 45 camarotes para albergar a tripulantes y náufragos. Hasta aquí la versión patrullero, que puede cambiarse rápida y fácilmente a la versión bélica.

El cañón de proa de 20 milímetros de calibre se cambia por uno de 40 y pasa a ser operado por un radar de tiro, que a su vez es asistido desde el puente de comando con radares de alerta temprana. Sobre cubierta se agregan lanzaderas de misiles y torpedos. El helicóptero de rescate se equipa con sonar de arrastre y torpedos y se le agregan ametralladoras. Los gomones de rescate se equipan con dos motores de85 caballos de fuerza y ametralladoras, y las tripulan buzos tácticos. En los camarotes, además de la tripulación, se alojan infantes de marina y buzos tácticos. Es decir, de patrullero se convierte en una corbeta o, como dicen los compañeros del astillero, “Dr. Jeckill and míster Hyde”. Ninguna de las dos personalidades es bien vista por el imperialismo británico, ni por sus socios de la Unión Europea y Estados Unidos, ni por sus servidores locales.

El gobierno argentino adjudicó a Tandanor (sin experiencia ni pericia en construcción naviera) la construcción de los cuatro patrulleros, según trascendidos periodísticos, por un valor de 230 millones de dólares, superior en 100 millones a lo que había cotizado el Astillero Río Santiago en 2006 al Ministerio de Defensa, en momentos en que Ángel Cadelli era vicepresidente del astillero.

Ante la decisión del gobierno, los trabajadores del ARS no se quedaron quietos, y con Ángel Cadelli a la cabeza hicieron una oferta “hostil” repitiendo lo cotizado en 2006. Presentaron dicha oferta en el Ministerio de Defensa, en la Armada y en la provincia de Buenos Aires, según mandato de los trabajadores reunidos en asamblea en el área Buques Militares del ARS, acompañada por sendas notas firmadas por Ángel Cadelli. Destacamos que la oferta fue presentada sin el aval de las actuales autoridades del ARS y sin el apoyo de la conducción sindical. El compañero Ángel Cadelli impuso esta situación a la presidente Cristina Fernández de Kirchner, a quien solicitó su intervención mediante nota presentada el 1° de julio de 2010.

El compañero Martín Ayerbe, de la Mesa Nacional de la Agrupación MNL26, la tiene clara: “La Argentina no tiene hipótesis de conflicto; tiene un conflicto con Gran Bretaña, que ocupa nuestro territorio y ha instalado una base militar en Malvinas con medios bélicos ofensivos, como son los submarinos nucleares y los bombarderos”.

Agrega que “la causa de Malvinas es de un carácter popular, latinoamericano y antiimperialista; el imperio y sus colaboradores cipayos boicotean este proyecto. Si la privatización del Área Material Córdoba (fábrica militar de aviones) en manos de Lockheed Martin destruyó en los noventa la industria nacional en la aviación, la privatización de Buques Militares persigue, con iguales fines, el vaciamiento y la destrucción de ARS y la pérdida de la soberanía en Malvinas, Antártida y el Atlántico Sur”.

El proyecto original fue impulsado por el capitán Mouján de la ARA en el año 1996, para combatir la sobrepesca que se estaba dando en el Mar Territorial Argentino: de 294.000 toneladas en 1985, se pasó a 1.341.000 en 1997. Este proyecto fue asumido por los trabajadores del astillero; era una posibilidad de continuidad de trabajo porque, si bien en ese momento se estaban fabricando otros buques de guerra para la ARA, el último de los cuales se finalizó en 2004, no había en cartera otros trabajos planificados. El ARS tiene una larga experiencia en producción de buques militares; entre ellos se destacan la BDT Cabo San Antonio (1978) y el destructor T42 Santísima Trinidad (1980), ambos utilizados en 1982 en la recuperación de Malvinas.

El gobierno actual forma parte de la partidocracia que tras la caída de Puerto Argentino pactó con el imperialismo y, a cambio de recomenzar la vida “democrática”, desmalvinizó, desarmó y desindustrializó a la Argentina. Siguen vigentes los tratados firmados en Madrid y Londres en 1990, que sellaron la paz en condiciones de sometimiento y en los que se concede a los ingleses facultades de control de los movimientos de las fuerzas armadas argentinas en el Atlántico Sur, se otorga trato privilegiado a los capitales británicos en el país y se resigna la jurisdicción argentina en controversias judiciales entre empresas británicas y el Estado nacional. Esta es la razón por la cual no cabe abrigar esperanzas de que el gobierno acceda al pedido de los trabajadores del ARS. Nada puede esperarse de la partidocracia ni de la burocracia sindical; forman parte del sistema.

Apoyamos plenamente, desde Socialismo Latinoamericano, la lucha de los trabajadores del ARS, y también lo hacemos con la lucha de los trabajadores ferroviarios, la de los trabajadores ex YPF y las de tantas agrupaciones de militantes que siguen creyendo en la lucha por la liberación nacional. El futuro, más cercano que lejano, nos encontrará a todos en un frente nacional antiimperialista.

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