HUGO CHÁVEZ Y LA NACIÓN LATINOAMERICANA

 

Eduardo Paz Rada •

La recuperación de la historia liberadora y antiimperialista junto a la transgresión y derrota de la colonización mental y pedagógica, que aún son muy fuertes en nuestros países, son parte sustancial de las tareas para abrir el horizonte de la liberación, en un momento de fuerte presión del imperialismo sobre nuestra región y de las oligarquías neoliberales que utilizan todos los medios a su alcance para frenar los procesos nacionalistas y antiimperialistas.

 

A dos siglos de la Guerra de la Independencia que culminó con la fragmentación de América Latina y el Caribe en más de treinta países por acción de las oligarquías locales asociadas a los poderes imperialistas de Inglaterra y Estados Unidos, recordar las tareas de conducción y lucha antiimperialista, de investigación histórica y educación popular y de debate abierto sobre nuestro destino histórico realizadas por el comandante Hugo Chávez resulta fundamental para comprender la vigencia y el fortalecimiento de la conciencia latinoamericanista contra todas las formas de dominación.

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Hace tres años murió Chávez y dejó un legado invalorable para las luchas revolucionarias a través de sus discursos, escritos, entrevistas y, sobretodo, iniciativas y acciones militantes para construir procesos de integración y unidad entre los países y pueblos de nuestra región.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Américas (ALBA), la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organizadas al margen de la injerencia norteamericana, tienen el sello de su esfuerzo junto a figuras como las de Lula Da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Fidel Castro, Daniel Ortega, José Mujica y Néstor Kirchner, principalmente. El neoliberalismo que había destrozado las economías de la región, llevado a la miseria a los trabajadores y quebrado la dignidad y soberanía de los pueblos fue arrinconado durante diez años.

Bajo los parámetros del revisionismo histórico, Hugo Chávez posicionó los ideales del Libertador Simón Bolívar y los hizo sentido común, rescató el pensamiento de los intelectuales de la Generación del 900, desde José Martí hasta Manuel Ugarte, que denunciaron las intervenciones norteamericanas y hablaron de la Patria Grande, reivindicó a los militares nacionalistas como Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Getulio Vargas, Juan Velasco Alvarado y Omar Torrijos, valoró la trascendencia histórica de la Revolución Cubana y la Revolución Sandinista y fue parte sustancial del proceso antiimperialista del siglo XXI, todos ellos eslabones de la construcción de un proyecto de unidad e independencia.

A pocas semanas de morir envió una carta a la Cumbre de Presidentes de CELAC, que se reunía en Santiago de Chile el 28 de enero de 2013, en la misma destaca que la lucha de nuestros pueblos está orientada a la reconstitución de la Nación Latinoamericana, de la Patria Grande, que existe y está presente la Cuestión Nacional sin resolver y destaca “tengo la convicción de que o hacemos una Patria Grande o no habrá patria para nadie en esta tierra”.

En la misiva reconoce la importancia del aporte  de Jorge Abelardo Ramos y su “Historia de la Nación Latinoamericana” para la comprensión de nuestro pasado, nuestro presente y nuestro destino. Sin lugar a dudas, fue un hecho de profunda significación histórica y de reconocimiento al aporte de la Izquierda Nacional y del Socialismo Latinoamericano al pensamiento de la liberación nacional y la lucha antiimperialista en América Latina y el Caribe y que corresponde profundizar sus perspectivas desarrollando tareas de politización y debate ideológico, de organización de las fuerzas patrióticas y de impulsar el proyecto de la emancipación nacional-popular integradora de los pueblos de la Patria Grande.

La recuperación de la historia liberadora y antiimperialista junto a la transgresión y derrota de la colonización mental y pedagógica, que aún son muy fuertes en nuestros países, son parte sustancial de las tareas para abrir el horizonte de la liberación, en un momento de fuerte presión del imperialismo sobre nuestra región y de las oligarquías neoliberales que utilizan todos los medios a su alcance para frenar los procesos nacionalistas y antiimperialistas.

Si bien los gobiernos de Brasil, Bolivia, Venezuela, Ecuador, El Salvador y Nicaragua, entre otros, están siendo agredidos, en muchos caos por errores cometidos o por denuncias de corrupción, corresponde a los mismos profundizar los procesos de transformación y al movimiento trabajador, campesino y popular organizado y politizado asumir un mayor protagonismo para evitar lo que sucede en Argentina con el gobierno de Mauricio Macri que, a pocos meses de asumir el poder, aplica medidas antipopulares y antinacionales como los despidos masivos, la elevación de precios y tarifas, la devaluación de la moneda, la desindustrialización, el favorecimiento a los capitales agrícolas soyeros, la traición a la causa de las Malvinas, el enfriamiento de su participación en los proyectos de integración y su acercamiento al gobierno norteamericano.

 

*Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.

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