El riesgo del pensamiento binario

Se construye una centroderecha “neoliberal” más sensible a la mirada de los explotadores y una centroizquierda keynesiana o socialdemócrata más sensible a la mirada de los explotados.

Buenos Aires, Argentina, abril 30 de 2020 • Gustavo Cangiano •  El régimen político ideal de las sociedades capitalistas es la “democracia”. Como el capitalismo se basa en la relación entre explotadores y explotados, el régimen político debe de alguna manera dar cuenta de esa relación. No puede ignorarla. Pero simultáneamente debe desactivar sus efectos destructivos. Entonces se construye una centroderecha “neoliberal” más sensible a la mirada de los explotadores y una centroizquierda keynesiana o socialdemócrata más sensible a la mirada de los explotados. Una vez diseñada esta operación, cualquier intervención política que aparezca es inmediatamente capturada por uno u otro de estos polos estabilizadores del sistema capitalista.

Para una intervención de izquierda y revolucionaria, es decir anti-sistema, esto es un problema. Porque toda crítica al polo centroizquierdista keynesiano es catalogada como “funcional a la derecha”. Es lo que está pasando ahora. Si denuncias la cuarentena “albertista”, entonces eres macrista. (En el otro extremo del arco político, si eres macrista tienes que oponerte a la cuarentena “albertista”).

Es extraño que muchos de quienes teorizan y denuncian al “pensamiento binario” incurran en esta estrategia discursiva cuyo “binarismo” está a la vista.

Lo que está en juego es la lucha por “el lugar de enunciación”. Es decir, no sólo la lucha en el terreno del contenido de lo que se dice sino la lucha por el derecho a ocupar un lugar propio, independiente de las dos variantes del régimen político-discursivo del capitalismo.

Es algo muy difícil de hacer. Pero hacerlo tiene una importancia estratégica.

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