La unidad cívico-militar

Hugo Chávez Frías

Breves apuntes para la reflexión y el debate (3 de 6)

Una de las tareas primordiales del próximo gobierno que se defina como nacional y popular será rescatar la educación de las nuevas generaciones de militares argentinos de manos de la oligarquía. Como cualquier profesional, y más que ningún otro, el militar debe saber de economía, de historia… y estar formado políticamente para no ser convertido en mercenario de la oligarquía sino ser defensor de los intereses de la patria, junto al pueblo del cual debe ser brazo armado.

 

En el 50 aniversario de la
Revolución Peruana que lideró
el general Juan Velasco Alvarado.

 

“La Revolución Bolivariana le da poder directo al pueblo,
es democrática, transformadora en camino al socialismo
y pacífica, pero armada, que a nadie se le olvide”.
Comandante Hugo Chávez Frías

 

Por Daniel Moser

Los fundadores de la Argentina y de cada uno de los rincones de la Patria Grande, América Latina, fueron en muchos casos a un mismo tiempo militares y políticos. Larga es la lista pero mencionaré a los dos más destacados: Bolívar y San Martín, ambos derrotados finalmente por las oligarquías locales aliadas con los imperialismos de la época, que lograron dividirnos para dominarnos e impedir que nos convirtiéramos en una gran potencia. En el siglo XX y lo que va del XXI, destaca Hugo Chávez Frías como gran estadista.

Simón Bolívar
José de San Martín

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En su libro Historia de la Nación Latinoamericana, el político e historiador Jorge Abelardo Ramos afirmó con razón que “América Latina no se encuentra dividida porque es ‘subdesarrollada’, sino que es ‘subdesarrollada’ porque está dividida.” (1)

Por otra parte, en un trabajo anterior, Los militares en la política,(2) señalé: “El antimilitarismo abstracto –en gran medida fomentado por la funesta participación que generalmente han tenido las fuerzas armadas en la política– suele impedir una comprensión del papel que las instituciones armadas desempeñan en la historia de nuestro continente.

”Si los militares debieran encerrarse en sus cuarteles, tal vez los abogados en sus bufetes, los médicos en sus consultorios y los obreros en sus fábricas, habría que crear entonces una clase política en la que no participara nadie más que políticos de carrera. El punto no resiste el análisis.

”El problema no es la participación de los militares en la política, sino la forma en que lo han estado haciendo.”

 

FFAA y pueblo

En la Argentina contemporánea, el papel de las FFAA ha tenido dos facetas bien diferenciadas: defender los intereses nacionales y populares o estar servicio de la oligarquía y los imperialismos en turno en la mayoría de los casos.

En 1943, un golpe cívico-militar puso fin a la Década Infame. Fue notoria la influencia ideológica y política que en los militares de ese movimiento tuvo el grupo Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), entre cuyos líderes más conocidos se encontraban Arturo Jauretche, Homero Manzi, Luis Dellepiane y Raúl Scalabrini Ortiz.

Arturo Jauretche
Homero Manzi
Raúl Scalabrini Ortiz

De este alzamiento cívico-militar en 1943 surgió el entonces coronel Juan Domingo Perón, quien con el tiempo se convertiría en el líder político indiscutido de las mayorías populares y reconocido por seguidores y detractores como el personaje más relevante de la historia política contemporánea de la Argentina.

 

FFAA y oligarquía

En 1955, otro alzamiento cívico-militar oligárquico y proimperialista que asesino a más de 300 civiles y dejó a más de 700 heridos puso fin al segundo gobierno del ya general Juan Domingo Perón.

Desde 1955 hasta 1973 se sucedieron gobiernos de dictaduras cívico-militares oligárquicas con algunos gobiernos pseudodemocráticos que surgieron de procesos electorales de los que el general Perón y su partido estaban proscriptos.

En 1973, aún con Perón proscripto, llegó a la presidencia Héctor José Cámpora, que a menos de dos meses de haber asumido renunció para convocar a nuevas elecciones donde pudo participar Juan Domingo Perón y ganar con un amplio margen la presidencia, que asumió en octubre de 1973. El 1 de julio de 1974 falleció, y a mi entender fue ése el fin del peronismo (representado por el Partido Justicialista), aunque políticos oportunistas han utilizado esa etiqueta como franquicia, aprovechando la memoria colectiva de varias generaciones de argentinos que tienen presente las virtudes del primer gobierno de Perón.

De 1973 a 1976 se vivieron momentos de mucha tensión, durante los cuales la violencia fue el centro del acontecer político. En marzo de 1976, poco después de que la entonces presidenta Isabel Martínez de Perón convocara a elecciones anticipadas, se concretó un nuevo golpe cívico-militar de carácter oligárquico y proimperialista, en línea con lo que venía aconteciendo en el resto de América Latina, bajo la abierta dirección de EU.

 

La contundencia de El Proceso

Con la excusa de combatir a los grupos subversivos, la dictadura cívico-militar conocida como El Proceso, encabezada por José Alfredo Martínez de Hoz y el general Jorge Rafael Videla, emprendió una criminal campaña de exterminio de miles de militantes políticos y sociales que se hallaban a la vanguardia de un amplio sector de la sociedad que reivindicaba las luchas nacionales y populares. (3)

Como todas las dictaduras cívico-militares oligárquicas y proimperialistas, ésta contó con la invaluable colaboración de miles de civiles, fundamentalmente de los partidos políticos tradicionales, en su mayoría del radicalismo alverista, el socialismo de Américo Ghioldi, en un comienzo el Partido Comunista (alineado con la URSS, que negociaba con El Proceso) e incluso hasta del posperonismo; entre tantos personajes, merecen mencionarse dos que hoy se autoproclaman baluartes de la democracia: Elisa Carrió y Joaquín Morales Solá.

Consumada la tarea de exterminio de miles de argentinos, las FFAA resultaron innecesarias en un contexto internacional donde la reivindicación de derechos humanos adquiría mayor protagonismo. En 1982, la derrota en la batalla por la recuperación de las islas Malvinas,(4) invadidas por el Reino Unido desde 1833, dio paso a una nueva etapa de la vida política argentina.

 

La “democracia” de El Proceso

A El Proceso, en 1983 siguió la etapa de una democracia formal débil, que mediante la restauración del sistema partidocrático heredero mantuvo los paradigmas que firmemente se instauraron desde 1976;  se puso en marcha un nuevo ciclo histórico en el cual gobiernos de corte nacional y popular y otros marcadamente oligárquicos y proimperialistas se turnaron en el poder formal hasta diciembre de 2015, cuando la oligarquía y el imperialismo, sin la intervención de un partido político, logró imponer a un representante directo de sus intereses: Mauricio Macri.

Pero volvamos al papel de los militares en la política.

La guerra por la recuperación de las islas Malvinas puso en crisis las firmes convicciones proestadounidenses en el seno de las FFAA, debido fundamentalmente a la colaboración de EU y demás aliados con el Reino Unido. Algunos años después, las sublevaciones de los conocidos como Carapintadas estuvieron ligadas a estas diferencias internas en relación con el papel desempeñado por las FFAA durante la reciente dictadura cívico-militar, y no a intentos de golpe de Estado contra los gobiernos de Alfonsín y Menem.

 

El derechohumanismo mal entendido

Los crímenes (torturas, asesinatos y desapariciones) perpetrados durante El Proceso iniciado en 1976 marcaron a fuego el desprestigio de las FFAA ante la sociedad argentina. Cuarenta y dos años después, el antimilitarismo está a flor de piel en la enorme mayoría de los argentinos, ¿pero a quién beneficia?

Videla y Astiz son militares; también San Martín, Savio, Mosconi y Perón. El Proceso fue cívico-militar, las revoluciones también son cívico-militares. Militares y políticos nos dieron patria. Si a los militares no los educan los gobiernos nacionales y populares para que comprendan su papel en defensa de los intereses nacionales, los educan los gobiernos oligarcas para que sirvan de mercenarios al servicio de una minoría, como viene sucediendo desde 1955.

En la promoción de un derechohumanismo mal entendido, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández durante doce años fomentaron el antimilitarismo. Los militares de las nuevas generaciones, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido o eran apenas niños durante el golpe-cívico militar de 1976, fueron estigmatizados, como si se tratara de clones de Videla y Astiz. En lugar de modificar radicalmente los planes de estudio para formar militares al servicio de la patria y las causas nacionales y populares, por acción y omisión permitieron y fomentaron su aislamiento.

El antimilitarismo abstracto, irreflexivo, sirve a los intereses de la oligarquía y el imperialismo.

 

Brazo armado del pueblo

Difícil, si no imposible, es encontrar en la historia de la humanidad un proceso de cambio revolucionario, de cambio de paradigmas en una sociedad, que haya estado exento de violencia, en la mayoría de los casos con muertos. Se alude a la figura de Mahatma Gandhi como símbolo de la lucha pacífica, pero se suele olvidar que la independencia de India –de la cual Gandhi fue líder indiscutible– dejó un saldo de más de quinientos mil muertos a manos del imperialismo británico. Es por ello que resulta irracional no considerar a las FFAA como un factor político determinante.

Una de las tareas primordiales del próximo gobierno de corte nacional y popular será rescatar la formación de las nuevas generaciones de militares argentinos de manos de la oligarquía. Como cualquier profesional –y más que ningún otro–, el militar debe saber de economía, de historia… y estar formado políticamente para no ser convertido en mercenario de la oligarquía, sino en defensor de los intereses de la patria, junto al pueblo del cual debe ser brazo armado.

 

1 http://jorgeabelardoramos.com/libros/51/Jorge%20Abelardo%20Ramos%20-%20Historia%20de%20la%20Nacion%20Latinoamericana.pdf

2 http://www.socialismolatinoamericano.org/los-militares-en-la-politica/

3 http://www.sociales.uba.ar/wp-content/blogs.dir/219/files/2016/03/05.-DOSSIER_BOSISIO_90.pdf

4 http://jorgeabelardoramos.com/documento.php?page=1&id=13 y http://www.socialismolatinoamericano.org/video-el-sentido-de-malvinas-con-fernando-cangiano/

 

(1 de 6): El Proceso: su origen y consolidación  Breves apuntes para la reflexión y el debate. El Proceso 1976-2018 no parece tener fin. Es imprescindible liquidarlo, construyendo un nuevo sistema político e institucional con base en la lucha organizada de las nuevas generaciones. http://www.socialismolatinoamericano.org/como-salir-del-horno-breves-apuntes-para-la-reflexion-y-el-debate-1-de-6/

 

(2 de 6): La partidocracia Breves apuntes para la reflexión y el debate (2 de 6). La guerra por la recuperación de las islas Malvinas no puso fin a El Proceso, sólo a su etapa cívico-militar, en la cual participaron muchos individuos del sistema partidocrático que le sobrevivió, entre quienes no faltaban colaboracionistas, fundamentalmente del radicalismo (como Elisa Carrió), e incluso peronistas. En 1983 dio comienzo la etapa “democrática” de El Proceso mediante el sistema partidocrático que ha mantenido intactos sus paradigmas esenciales. http://www.socialismolatinoamericano.org/la-partidocracia/

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