Ante la amenaza imperialista a Venezuela, América Latina debe solidarizarse

1296.jpg_-494x311Socialismo Latinoamericano • Izquierda Nacional.

La orden ejecutiva decretada por el presidente de los EEUU Barack Obama, es de extrema gravedad. Señala la “emergencia nacional” por el “riesgo extraordinario” para la seguridad de los EEUU, que supone la situación interna en Venezuela.

Esto, no debe interpretarse como meras bravatas, en la escalada verbal de las diferencias con Venezuela, expresadas por su presidente con la habitual arrogancia de la Casa Blanca.

Esto responde a la estrategia imperial de restauración de la esfera de influencia en la región, forma parte de la Estrategia de Seguridad de los Estados Unidos, presentada por Obama en febrero de 2015, donde proclama su Destino de único líder global, y establece los principios y prioridades.

Allí se describe cómo América (Estados Unidos), conducirá al mundo hacia una mayor paz y prosperidad… Los Estados Unidos usarán la fuerza militar, de manera unilateral si es necesario, cuando nuestros intereses permanentes lo exijan, cuando nuestro pueblo está amenazado, cuando nuestros medios de vida estén en juego…

En nuestra región latinoamericana, que siguen los EEUU considerando como su “patio trasero”, la estrategia imperial se manifiesta por la enorme ofensiva, con todos los medios, salvo los militares hasta ahora, para quebrar el proceso de integración latinoamericana, donde Venezuela es esencial.

Venezuela es una amenaza ideológica al imperio, un desafío al orden imperial, que permitió que Brasil, Bolivia, Ecuador y Argentina se unieran en posiciones de independencia respecto a la política exterior de los EEUU, impulsados por Chávez. Venezuela configura un nervio central geopolítico, por su acercamiento Rusia y China, un motor ideológico ejemplificador, que el imperio intenta anular.

La ofensiva imperial sobre los países de la región que se han desalineado de la política yanqui, se efectúa según las particulares situaciones de cada país, como el posible “impeachment” de Dilma Rouseff en Brasil, la muerte del fiscal Nisman en la Argentina, los movimientos contra Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, todas maniobras de desestabilización que, si bien no finalizan con el derrocamiento de dichos gobiernos, condicionan su accionar y preparan el camino a la restauración conservadora.

Pero para el imperio es esencial primero derrocar al gobierno Bolivariano de Maduro en Venezuela, donde una intervención militar, tal vez indirecta, sería necesaria. Los otros países podrían ser obligados a alinearse con los EEUU con posterioridad con la colaboración de quintas columnas y cipayos de todo pelaje que lamentablemente abundan en nuestros países.

¡Es por eso que un ataque a Venezuela es un ataque a la Patria Grande, de los Libertadores Bolívar y San Martín!

¡Luchemos codo con codo con los hermanos Venezolanos para enfrentar el ataque imperialista!

¡Viva Venezuela!

¡Viva la Patria Grande y el Socialismo!

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